Una ola de rechazo a la construcción de centros de datos recorre distintos puntos de Estados Unidos y se perfila como uno de los temas inesperados de la campaña hacia las elecciones de mitad de mandato (midterms). El reclamo, resumido en la consigna «el agua es para los humanos», cuestiona el uso intensivo de recursos hídricos que requieren estas instalaciones vinculadas al auge de la inteligencia artificial.

Lo llamativo del fenómeno es su carácter transversal: la oposición no responde a una sola bandera política, sino que reúne tanto a votantes demócratas como republicanos, incluidos sectores cercanos al presidente Donald Trump.

El malestar se centra en el impacto ambiental y social de los centros de datos, infraestructuras clave para el almacenamiento y procesamiento de información digital, que consumen grandes volúmenes de agua para sus sistemas de refrigeración.

La convergencia de críticas desde ambos extremos del espectro político convierte a este movimiento en un fenómeno bipartidista poco habitual en la política estadounidense reciente, justo en la antesala de las elecciones legislativas.

Fuente: El País US